EL VALOR DEL SEGUIMIENTO Y LA MEDICIÓN. Reivindicando la importancia de un procedimiento

En Calidad lo tienen claro, establecer indicadores de los procesos es fundamental para la medición, el análisis y la mejora de su eficacia. Sólo lo que puede medirse es susceptible de mejorar.

En Medio Ambiente también tenemos un requisito normativo que nos hace referencia a esta necesidad:

4.5.1 Seguimiento y medición

La organización debe establecer, implementar y mantener uno o varios procedimientos para hacer el seguimiento y medir de forma regular las características fundamentales de sus operaciones que pueden tener un impacto significativo en el medio ambiente. Los procedimientos deben incluir la documentación de la información para hacer el seguimiento del desempeño, de los controles operacionales aplicables y de la conformidad con los objetivos y metas ambientales de la organización.

La organización debe asegurarse de que los equipos de seguimiento y medición se utilicen y mantengan calibrados o verificados, y se deben conservar los registros asociados.

Sin embargo, en los Sistemas de Gestión Ambiental que he tenido la oportunidad de conocer o auditar hay un hecho común que siempre me ha llamado la atención: un procedimiento de Seguimiento y Medición escaso, limitado y sin relevancia.

No sé si este hecho es general, pero lo que habitualmente me he encontrado son procedimientos, que recogían este requisito de las normas (ISO 14001/EMAS), en los que se limitaba el seguimiento y medición realizados por la organización a describir la evaluación del cumplimiento legal, la sistemática con la que se garantizaba la calibración de equipos de medición en el caso de que se utilizasen, y poco más.

Me sorprende esta limitación pues, concibo este punto de la norma como un requisito mucho más ambicioso al que habitualmente se lleva a la práctica. Es la base fundamental sobre la que nos debemos apoyar para dar cumplimiento a uno de los principios fundamentales de los sistemas de gestión ambiental, la Mejora Continua.

Es uno de los procedimientos que debería tener más peso en nuestro sistema ya que, su definición adecuada, nos permite establecer sistemáticas que redundarán en un profundo conocimiento de nuestro sistema, en un retorno de valiosa información que nos aportará la visión que necesitamos de la evolución de nuestra gestión ambiental.

Entonces, ¿la gestión ambiental se puede medir?

Medir_el_Medio_Ambiente

Si me haces esa pregunta mi contestación será rotunda: ¡¡¡ !!!. Y no es sólo que se puede medir, es que DEBEMOS MEDIR. La Gestión Ambiental es un proceso más dentro de la empresa en la que estemos trabajando y nos ofrece multitud de indicadores que podemos establecer para obtener la información que precisamos para mejorar. El procedimiento de Seguimiento y Medición es el que más juego da para establecer y valorar la mejora del sistema.

Lo que no se define no se puede medir,

lo que no se mide no se puede mejorar,

lo que no se mejora se degrada siempre.

Willian Thomson

Para todas las sistemáticas que establezcamos en nuestro Sistema de Gestión ambiental deberíamos implementar indicadores que ayuden a determinar si esas sistemáticas están siendo eficaces. No deberíamos limitarnos a un establecimiento puntual de indicadores, definidos para valorar únicamente el grado de consecución de un objetivo que nos hemos planteado en el programa ambiental de un año determinado. Hay que ir más allá.

Alguna de las características que considero deberían tener los indicadores que definamos serían:

Continuidad en el tiempo, al igual que las sistemáticas que hemos definido en nuestro sistema y sobre las que debemos valorar su eficacia.

Relativizados con aquellos parámetros de la empresa que más influencia tengan sobre lo que estamos midiendo.

Representativos del proceso que queramos medir y coherentes con el sistema implantado

Sensibles a las deficiencias que se puedan generar en la gestión, que nos aporten información útil.

Renovables, de forma que, si se producen modificaciones en el entorno que así los justifiquen, se puedan adaptar a la nueva situación para continuar siendo representativos

Así, si habitualmente hacemos un control operacional de consumos y residuos, nos vendrá muy bien tener indicadores que nos muestren cómo evoluciona este control a lo largo de nuestra gestión: indicadores de consumo eléctrico, de producción de residuos peligrosos, de consumo de materias primas, … cada uno de ellos relativizados con el aspecto de la organización que más influencia tenga en ese aspecto ambiental (horas trabajadas, valor añadido, piezas producidas, …)

Si implantamos una recogida selectiva en nuestra organización, deberíamos poder medir la eficacia de esa recogida, la evolución en la segregación de los residuos por parte de los trabajadores. Un indicador cuantitativo que nos mida si progresamos adecuadamente en este terreno o si por el contrario precisamos de acciones correctivas para eliminar deficiencias del sistema.

Si has incorporado en el sistema una instrucción, que indica cómo se debe llevar a cabo una determinada tarea, deberías disponer de información que te permita valorar el cumplimiento de esa instrucción. Por ejemplo, estableces indicaciones de cómo deben actuar las empresas externas que trabajan en tus instalaciones, … ¿puedes valorar en qué medida cumplen éstas con los requisitos establecidos?; implementas una sistemática de control para que en tu empresa se lleve a cabo un consumo responsable de un elemento determinado (energía, EPIs, una materia prima relevante, …), ¿puedes medir en qué grado se cumple con esa sistemática?.

También deberíamos disponer de indicadores económicos en nuestro Sistema de Gestión Ambiental. ¿Por qué no?… una gestión ambiental eficaz se traduce siempre en ahorros, ¿se te ocurre una mejor forma de implicar a la Dirección en el sistema?.

Podemos definir incluso indicadores para una valoración global de la gestión ambiental que se lleva a cabo en la empresa, aunando los indicadores parciales del sistema que consideremos más representativos, y dándole a cada uno de ellos el peso que se considere oportuno. Nos permitirá ser objetivos a la hora de valorar si en líneas generales hemos mejorado ambientalmente, cuan eficaz ha sido nuestro trabajo.

Me consta que la nueva ISO 14001: 2015, que está a punto de ver la luz, ha tenido en cuenta lo fundamental que resulta la medición para mejorar y una de los cambios importantes que aporta es, justamente, el de introducir indicadores que demuestren la mejora de la eficacia del sistema y del comportamiento ambiental de la organización. Se le dará mayor presencia al concepto de indicador y a la mejora del desempeño ambiental (resultados medibles de la gestión que hace una organización de sus aspectos ambientales). Sin duda este cambio redundará en un mayor dominio y conocimiento de nuestra Gestión Ambiental.

Y tú, ¿cómo lo ves?. ¿Crees que medir es importante? ¿Dispones ya de indicadores efectivos que te aporten información de la evolución de tu sistema?. ¿Puedes valorar la mejora de tu gestión ambiental?

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2 pensamientos en “EL VALOR DEL SEGUIMIENTO Y LA MEDICIÓN. Reivindicando la importancia de un procedimiento

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