6 errores fatales que debes evitar para que tu Gestión Ambiental alcance el éxito

Ya lo he dicho muchísimas veces (y no, no me cansaré de repetirlo!…), la gestión ambiental aporta importantes beneficios a las organizaciones, incluyendo, por supuesto, los económicos. El vehículo que normalmente utilizamos para implementar este tipo de gestión son los Sistemas de Gestión Ambiental, una potente herramienta que nos lleva a alcanzar todas esas bondades que la gestión de este aspecto de nuestra empresa puede llegar a reportarnos.

Pero el éxito de la gestión ambiental, la consecución de esas ventajas, depende de muchos aspectos, y hay errores, tristemente frecuentes, que acaban tirando por la borda todo su potencial. Además de procedimentar adecuadamente determinados aspectos de tu organización y cubrir los distintos requisitos que te exija el estándar que hayas tomado de referencia (si es que te has decidido por una gestión ambiental guiada y certificable), hay otros puntos que debes tomar en cuenta para que esa gestión se convierta en la potente herramienta de mejora que puede llegar a ser.

Si te has propuesto optimizar la gestión de tu empresa incorporando la gestión ambiental en su estrategia, y quieres extraerle el máximo beneficio, deberás evitar a toda costa caer en estos errores para poder alcanzar tus objetivos y poder percibir, en poco tiempo, los retornos de tu inversión.

Si has implantado un sistema de gestión ambiental, y lo único que has obtenido de él es un bonito certificado que cuelga en el hall de tu empresa, seguro estás cometiendo alguno de estos errores que impiden su correcto funcionamiento.

Aquí tienes los seis errores más comunes y que deberías evitar para que tu gestión ambiental funcione y aporte valor a la empresa, mucho más allá de una mera Certificación ¿Quieres conocerlos?

¿Por qué mi gestión ambiental no me aporta beneficios?

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  1. Una Dirección ausente del sistema. Ni está, ni se le espera…

La dirección de la empresa es la que toma la decisión de incluir la gestión ambiental en la estrategia de la organización, por lo que es de quien parte siempre el inicio de ésta, pero también es la primera que peca de falta de implicación y compromiso.

Es el error más frecuente y la principal causa del fracaso de los sistemas de gestión. La implicación de la Dirección es fundamental en el éxito de un sistema de gestión y su papel va más allá de decidir la implantación. Debe ser el ejemplo a seguir para el resto de las personas implicadas. La falta de implicación de la Dirección hace que los empleados sigan el “mal” ejemplo. Perciben que no es necesario tampoco su compromiso y su trabajo para alcanzar los objetivos, que su participación en la aplicación de procedimientos no tiene relevancia alguna, y poco a poco desatienden y dejan de seguir los procedimientos que se les han indicado en el Sistema de Gestión Ambiental.

Si desde arriba no se transmite un compromiso firme y tangible, la implicación de los trabajadores tampoco será sólida y eficaz, lo que no nos permitirá contar con su participación activa en el sistema, imprescindible para hacer efectivo el cambio. Es fundamental que la Dirección de la empresa transmita claramente al resto de la organización la importancia que supone la nueva gestión.

La puesta en marcha y funcionamiento de un sistema de gestión, precisa de la implicación de la Dirección, no sólo porque sea un requisito especificado en los propios estándares, sino porque sin su compromiso no será viable ejecutar las diferentes acciones que se requieren. El apoyo de la Dirección es básico para el desarrollo de una buena gestión ambiental, y su implicación es determinante para “sacarle partido”.

Si la Dirección no cree en la nueva gestión, ¿Cómo va a creer el resto de la empresa?

  1. La gestión ambiental excluida de la estrategia general de la empresa

El Medio Ambiente debe de ser parte de la cultura de la organización. Cuando algo está por fuera de la estrategia organizacional, es como si no existiera. No existe porque no se le reconoce como parte importante de la cadena de valor, como un proceso que ayudará a otras áreas a lograr sus objetivos y que de manera indirecta, ayudará a la sostenibilidad económica del negocio.

Lo que está dentro de la estrategia es lo que tiene un significado y un propósito para las personas que toman las decisiones. Así que, si la gestión ambiental se queda fuera, no hay significado ni propósito, o lo que es lo mismo, imposible alcanzar objetivos y obtener retornos.

La gestión ambiental trasciende no sólo a un departamento sino incluso a la propia empresa. El Medio Ambiente está presente en cualquiera de las actividades que desarrolla una organización (desde la adquisición de materias primas, hasta la venta de productos o servicios), por lo que consecuentemente debe integrarse en todas las áreas y niveles de la empresa. Todos los trabajadores, en todas las funciones y en todos los niveles deben ser partícipes en ella. La gestión ambiental repercute y está relacionada con toda la compañía.

  1. Un Medio Ambiente “Encapsulado”

Medio Ambiente no puede ser concebido como un departamento aislado del resto de la organización. El Medio Ambiente es transversal, está en todo lo que nos rodea y en todas las facetas de nuestra vida. Y esto se puede extrapolar directamente al mundo empresarial. La función Ambiental debe estar descentralizada, para que todo el mundo la tome como propia.

Lo mismo sucede con quién lidere esta gestión. El campo de trabajo del Responsable de Medio Ambiente no puede estar limitado a aquellos aspectos que más directamente relacionamos con esta área (residuos, emisiones, vertidos, ….), porque el Medio Ambiente es todo.

Tiene que haber una implicación del líder de Medio Ambiente en el funcionamiento global de la empresa. En la adquisiciones de nuevos materias, en el desarrollo de nuevos productos, en la definición de cualquier procedimiento de trabajo, en la puesta en marcha de nuevos proyectos, … en todas las actividades desarrolladas por la empresa habrá un componente ambiental que debe ser gestionado adecuadamente. En todas ellas, en un momento u otro, habrá que tomar decisiones que afectarán a nuestra gestión ambiental.

Si el Medio Ambiente es y está en todo, parece lógico que su gestión también… no crees?

  1. Hacer Copy/Paste de Gestión Ambiental

Copiar el sistema de un colega sin adaptarlo a las características particulares de tu organización ¡es un craso error!. Aun cuando la empresa de tu colega se dedique a lo mismo, utilizando las mismas materias primas y obteniendo el mismo producto, la gestión ambiental entre ambas entidades no puede equipararse.

Para que tu gestión ambiental sea altamente eficiente, tu sistema de gestión debe ser personalizado y ajustado a la realidad de tu empresa. Conocer en profundidad los procesos, cada una de las instalaciones, la operativa desarrollada y las interacciones entre las distintas partes de la organización es clave para implementar un sistema verdaderamente efectivo.

Es posible que si tu único objetivo es obtener un certificado, el copy-paste te sirva para conseguirlo. Pero si buscas la rentabilidad de tu gestión, implantando, sin más, procedimientos y medidas estándar o de otros, no conseguirás pasar de ahí.

  1. Ni medir, ni analizar

Si no sabes dónde te encuentras, si desconoces en cuanto y en dónde te desvías del buen camino, si careces de datos que te muestren en qué medida tus procedimientos se están cumpliendo o tus acciones son efectivas ¿cómo vas a valorar la adecuación de tu gestión ambiental? ¿Cómo sabrás si vas por buen camino?

Pues para eso hay que disponer de sistemas de medida y analizar adecuadamente los datos que esas medidas nos proporcionen. Y tan importante es lo uno como lo otro.

La Gestión Ambiental es un proceso más dentro de la empresa y nos ofrece multitud de indicadores que podemos establecer para obtener la información que precisamos para mejorar. Sin embargo, en gestión ambiental, en general, se mide poco y se analiza menos.

Así, para todos los controles operacionales que establezcamos, deberíamos tener indicadores que nos muestren cómo evolucionan esos controles a lo largo de nuestra gestión. Si implantamos una metodología de actuación en nuestra organización, deberíamos poder medir la eficacia de esa metodología, disponer de un indicador que nos mida si progresamos adecuadamente en este terreno o si por el contrario precisamos de acciones correctivas para eliminar deficiencias del sistema.

Es fundamental disponer de sistemas de medida comprensibles, adaptados y de fácil manejo, que nos permitan posteriormente analizar los datos de lectura y llegar a conclusiones que ayuden a diseñar y tomar nuevas acciones de mejora. De nada sirve que utilicemos un sistema de medición muy sofisticado, si no sabemos cómo leer los resultados que de él se derivan. De nada servirá medir, si después no realizamos un análisis y seguimiento de esos datos extrayendo conclusiones de nuestra actuación.

También deberíamos disponer de indicadores económicos de nuestra Gestión Ambiental, pues nos ayudarán a reafirmar el hecho de que una gestión ambiental eficaz se traduce siempre en ahorros, y será una buena manera de implicar a la Dirección en el sistema.

  1. Sin participación activa

Cuando se introduce un nuevo elemento de gestión en la empresa es habitual encontrarse con una cierta resistencia al cambio entre la organización. Pero si esta resistencia no se trata adecuadamente, acabará convirtiéndose en una actitud a la defensiva de la plantilla que dificultará la eficacia de la implantación y, a buen seguro, nos impedirá alcanzar el éxito.

¿Has iniciado tu camino en la gestión ambiental eficiente sin contar con todos los trabajadores?… Olvídalo!… si no te has ganado la confianza y el beneplácito de los trabajadores no tienes nada que hacer. Sin ellos no conseguirás que funcione.

La implantación y el mantenimiento de un sistema de gestión ambiental no sólo concierne al departamento de Medio Ambiente, todos y cada uno de los empleados tiene un papel fundamental en él. Son los primeros que se verán afectados, pues seguramente tendrán que modificar o rediseñar algunas de sus funciones, o incorporar otras nuevas. Tienen que ser conscientes de qué papel poseen dentro de la nueva gestión. ¡Ellos son el sistema de gestión ambiental!

Conseguir la participación e implicación de los trabajadores elimina barreras y el miedo al cambio, al sentir como propias las decisiones tomadas.

Contar con la participación activa de los trabajadores a la hora de introducir cambios o implementar nuevas sistemáticas, es un aspecto que influye decisivamente en la aceptación por su parte de estos cambios, pero además, supone una importante ayuda en la propia implementación, ya que nos aporta el contraste de opiniones necesario para poder adoptar las decisiones más adecuadas, y un fortalecimiento de la credibilidad de todas las partes.

Medio Ambiente tiene que ser concebido como un servicio dirigido a ayudar a los trabajadores a alcanzar el bienestar de la empresa, proporcionándoles las herramientas necesarias que les permitan analizar y cambiar aspectos ambientales de su lugar de trabajo.

Si como ocurre en muchas empresas, muestras reticencia a promover, considerar y aceptar que los trabajadores sean parte activa de la implantación, si no cuentas con el apoyo y la involucración de los principales actores del sistema, tu gestión ambiental estará condenada al fracaso.

Y hasta aquí, los errores más frecuentes que están llevando a que la gestión ambiental en muchas empresas tenga como único retorno, en el mejor de los casos, un certificado hermosamente enmarcado para lucir en la recepción de sus instalaciones.

Espero que te sirvan de ayuda y transformes tu gestión ambiental en la potente herramienta que es para que, cuanto antes, puedas empezar a disfrutar de sus beneficios.

¿Has implantado la gestión ambiental en tu empresa y aún no te han llegado sus retornos? Pues seguro que has incurrido en alguno de estos errores

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2 pensamientos en “6 errores fatales que debes evitar para que tu Gestión Ambiental alcance el éxito

  1. Hola Verónica!
    Lo has descrito y analizado perfectamente. Leyendo con cuidado los 6 puntos que estableces, llegas a la conclusión que afirmas, no tengo la menor duda. Y es más… coincido contigo en ese hincapié que haces en la figura de la dirección…. si la implicación de ésta no es sincera y total, todo lo demás es casi imposible…. Si tu y yo como trabajadores, ponemos todo de nuestra parte, pero no recibimos el apoyo total de la dirección (medios, esfuerzo, compromiso…) se podrán conseguir cositas….. pero nunca el objetivo total.
    Eso si, no sólo regañina para la dirección, debemos reconocer que hay mucho trabajador peleado con el medio ambiente y más aún con su gestión….. aún recuerdo aquel pescador fumando y echando despectivamente las colillas al mar…… una gota de agua dentro de un océano, si, pero un ejemplo claro de lo que les importa a muchos la gestión de su hábitat… de donde viven y de lo que viven….. (y tal vez vivirán sus hijos).
    Por lo tanto…. todos esos puntos son ciertos, pero los más importantes para mi son ese compromiso de la dirección…. y ese compromiso de los trabajadores, sean del nivel que sean.
    Como bien indicas, sin eso…. un poster colocado en la pared.
    Bicos, moitos!
    Mon

    • Hola Mon!!!
      Así es…sin apoyo e implicación de la Dirección poco se puede hacer. Además, este punto afecta directamente al otro que comentas: cómo se va a implicar un trabajador si su propio jefe no se compromete?. Incluso más, como un responsable de medio ambiente en una empresa puede mantener sus ganas de “montar algo consistente” si la propia Dirección no le da ni medios, ni apoyo, ni recursos?
      Yo creo que la falta de liderazgo de la Dirección es de los errores más frecuentes en la mayoría de las organizaciones, y como hemos comentado muchas veces, no acabo de entenderlo… A qué empresario no le interesa reducir costes, tener procesos más eficientes, obtener múltiples beneficios tangibles y no tangibles…???. Por ejemplo, ahora están muy “de moda” los sistemas de eficiencia energética, principalmente por los costes cada vez mas elevados de la energía… Pues esto también es gestión ambiental, una parte más de lo que se contempla en los sistemas de gestión ambiental desde que estos nacieron (allá por los 90).
      En fin, yo sigo pensando que algún día se les caerá la venda de los ojos, y en la medida que yo pueda, seguiré intentando contribuir a que eso sea lo antes posible 😉

      Bks

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