¡No des la espalda a tu Evaluación de Aspectos Ambientales!

A ver si te suena esto…

Una empresa que ha dado el paso de incorporar la gestión ambiental en su actividad. Se propuso implantar un SGA y lo consiguió. Ha definido su política, ha elaborado procedimientos, ha comunicado debidamente el sistema, sus aspectos ambientales están identificados, el personal formado, … y ahora toca empezar a funcionar con él.

Primer paso: conocer el peso que tienen tus aspectos ambientales para saber en dónde debe priorizar sus actuaciones. Para ello va a evaluarlos con una estupenda sistemática que ha desarrollado… Procede y… ,oh, no!… ¡le salen un montón de aspectos significativos!… ¡Esto no puede ser!… ¡Hay que cambiar estos resultados!… La empresa tiene que parecer excelente. Que salgan más de 3 o 4 aspectos significativos, no es posible…

… ¿Y entonces? ¿qué hacemos?… Ya está!… ¡Hay cambiar los criterios de evaluación! Hay que definir nuevos criterios, variar los rangos de puntuación,… lo que sea, con tal de que parezca que somos lo mejor, de lo mejor, en gestión ambiental.

¿Te suena? ¿Lo has vivido directa o indirectamente?… ¿Has optado alguna vez por dar rápidamente marcha atrás y modificar todo un procedimiento con tal de que apenas salgan un par de aspectos ambientales relevantes? ¿Has tirado abajo tu sistemática por “salir guapo” en la foto de auditoría?

Situaciones como estas, doy fe de que, “habelas, hainas” (como dicen en mi tierra), y déjame que te diga que ¡es un error garrafal!

Preocuparnos más por el hecho de que nuestros registros ofrezcan una “buena imagen” de nuestra gestión, que por sacar partido de toda la información que nos reportan esos mismos registros, es privar a la empresa de los beneficios más importantes de la gestión ambiental.

¿Dejas en manos del azar tu selección de aspectos significativos?

evaluación de aspectos ambientales

En relación a los aspectos ambientales, la norma ISO 14001, en su nueva versión de 2015, nos pide:

“Dentro del alcance definido del sistema de gestión ambiental, la organización debe determinar los aspectos ambientales de sus actividades, productos y servicios que puede controlar y de aquellos en los que puede influir, y sus impactos ambientales asociados, desde una perspectiva de ciclo de vida…

… debe determinar aquellos aspectos que tengan o puedan tener un impacto ambiental significativo, es decir, los aspectos ambientales significativos, mediante el uso de criterios establecidos”.

Todo ello, considerando como Aspecto Ambiental a “todo elemento de las actividades, productos o servicios de una organización que interactúan o puede interactuar con el medio ambiente”.

Hablamos pues de: consumo de  materias primas, consumo de energía, emisiones atmosféricas, vertidos, residuos, ruido, ….

En definitiva, se trata de identificar aquellos elementos generados como consecuencia de nuestra actividad que, de una forma u otra, afectan al medio ambiente, para posteriormente evaluarlos y determinar, entre todos ellos, cuales son relevantes por su mayor impacto en el medio (por su peligrosidad, por la cantidad en que se genera o se consume, por ser un bien escaso, …), es decir, cuales son SIGNIFICATIVOS y merecen nuestra especial atención.

No hay un método único para determinar los aspectos ambientales significativos. Cada organización decide y define la metodología que quiere utilizar para realizar esta evaluación, estableciendo unos criterios, a su elección y unos rangos puntuables dentro de cada criterio definido. Sin embargo, sí se debe cumplir que el método y los criterios que se usen deben permitir la evaluación de todos los aspectos ambientales identificados y deben arrojar resultados coherentes con la idiosincrasia de la empresa.

Los criterios se pueden relacionar con el aspecto ambiental (por ejemplo, tipo, tamaño, frecuencia,… ) o el impacto ambiental (por ejemplo, magnitud, severidad, duración, exposición,…), pero también se pueden usar otros criterios.

Es decir que, como no existe una metodología estandarizada para la identificación y evaluación de los aspectos ambientales y en la norma tampoco se específica cuales son dichos criterios de significancia, podemos elegir cualquier método que cumpla las siguientes premisas:

  • sencillo y entendible,
  • que cuente con escalas y criterios ambientales bien definidos que asegure una valoración adecuada,
  • Reproducible para que diferentes personas lo puedan aplicar en cualquier momento.
  • Verificable por terceras partes, por lo que los datos utilizados deber ser comprobables.

La metodología de evaluación que empleemos resulta transcendental para el sistema de gestión, pues en base a aquellos que han resultado significativos, definiremos nuestra estrategia de actuación en el área ambiental de la empresa, serán la base para establecer nuestros objetivos de mejora. Los aspectos ambientales significativos deben ser tenidos en cuenta en el establecimiento, implementación y mantenimiento del sistema de gestión.

Todo ello convierte los aspectos ambientales en uno de los ejes troncales del sistema de gestión ambiental.

La Evaluación de Aspectos y la eficacia de la gestión ambiental

Así pues, los errores que cometamos en el cumplimiento de este requisito tendrán una gran transcendencia en la eficacia, o más bien, en la ineficacia de nuestro Sistema de Gestión Ambiental. Pueden convertirse en la razón por la que no consigamos traducir esta gestión en mejoras tangibles de la organización, como por ejemplo, la reducción de costes en las cuentas de resultados.

La Evaluación de aspectos ambientales, es el requisito de la norma que forma parte fundamental de las bases de nuestro sistema, pues a partir de ahí podemos encaminar nuestras acciones hacia ese proceso de mejora continua que nos hará ser cada vez mejores y obtener cada vez más beneficios del sistema que, con tanto esfuerzo, hemos conseguido implantar.

El Sistema de Gestión Ambiental no consiste en dar una falsa imagen de excelencia ambiental para que los demás nos vean con buenos ojos. Se trata de una herramienta que nos permite hacer bien las cosas, medir como de bien las hacemos y definir acciones para hacerlas cada vez mejor.

La evaluación de aspectos es el inicio del proceso de mejora. Con ella podremos obtener la foto de situación de nuestra empresa, pero no para lucirla ante otros, si no para disponer de la información necesaria a partir de la cual podremos construir una gestión sólida y eficiente.

En cualquier proceso de mejora debes conocer primero tu situación de partida, saber cuáles son tus puntos débiles y dónde no estás siendo realmente efectivo, para tener un punto de partida a partir del cual empezar a construir, emprendiendo las acciones necesarias que te llevarán al éxito ambiental y por ende, a la reducción de costes a través de procesos mucho más eficientes.

En una buena evaluación de tus aspectos están las claves del éxito del sistema

Hablamos no sólo de establecer una sistemática adecuada y ajustada a la realidad de la empresa, sino también de realizar el análisis de los resultados que esa sistemática nos va a proporcionar. De nada sirve obtener esta  información si no realizamos un análisis de la misma, investigando el porqué de los resultados obtenidos, de forma que, podamos extraer conclusiones y obtener el apoyo necesario para la elaboración de estrategias y toma de decisiones.

La evaluación de aspectos y la explotación de los datos que de ella derivan es la columna vertebral de nuestro sistema. Nos proporciona la retroalimentación necesaria para encaminarnos en la optimización de nuestra gestión, garantizándonos una progresiva mejora de resultados.

Tema importante es también, para aquellos casos en que utilicemos valores de magnitud en alguno de los criterios de evaluación que definamos, que manejemos valores relativos (referenciando la magnitud del aspecto a evaluar a aquel elemento de nuestra actividad que mayor relación tenga con su generación: horas trabajadas, número de trabajadores, piezas producidas, …), puesto que los valores absolutos pueden disfrazar la realidad de ese aspecto ambiental y, por sí solos, no resultan suficientes para que nuestro análisis de resultados nos proporcione información útil.

Si partiendo de una buena, ajustada y coherente sistemática de evaluación de aspectos ambientales, obtienes como resultado un consumo eléctrico significativo, que en años anteriores no lo era, esto representa una valiosa información que debes aprovechar. Te está indicando que algo no está funcionando bien, algo que te está llevando a gastar más dinero realizando el mismo trabajo, a consumir más kWh por cada horas trabajada, a encarecer cada pieza/producto que fabricas… Tus procesos son menos eficientes y por tanto tu rentabilidad también.

Es la señal de alarma que te lleva a preocuparte por investigar si se ha producido alguna deficiencia en el proceso. Es el banderín que te marca que algo no deseado puede estar pasando.

Investigar las causas de esas variaciones en los resultados de tu evaluación de aspectos te llevará a encontrar las acciones adecuadas que debes poner en marcha para corregir las deficiencias y lograr un proceso más eficiente que seguro se traducirá en una reducción de costes en alguna de tus líneas de gastos.

Desde aquí podrás elaborar tu programa de mejora, definir tus objetivos para el nuevo periodo y cumplir así con otro de los requisitos que te pide el estándar.

Si te limitas a pasar por el trámite de la evaluación de aspectos buscando únicamente un resultado que te interese, estarás despreciando la utilidad de la herramienta y tu sistema de gestión ambiental no será más que ese papel colgado en la pared.

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