SOBRE LA INJUSTA “MALA FAMA” DE LOS SISTEMAS DE GESTIÓN

ISO 9001, ISO 14001, OHSAS, EMAS, ISO 5001, ISO 22000, ISO/TS 16949, …  y otros muchos referenciales para la implantación de Sistemas de Gestión, están concebidos como herramientas para las empresas, que ayudan a mantener y mejorar los niveles de eficiencia en las distintas áreas a las que se refieren (Calidad, Medio Ambiente, PRL, Energía, Seguridad Alimentaria, …). Nos ofrecen, todas ellas, la posibilidad de trabajar mejor, ni más, ni menos.

La metodología, la sistemática, el orden, la trazabilidad, la medición, el seguimiento, … son elementos que constituyen la base de estas normas y que contribuyen claramente, y de forma decisiva, a incrementar la eficiencia y eficacia de nuestros procesos productivos.

Todas aportan útiles para reducir costes, innovar, fiabilizar nuestros productos, controlar los riesgos, mejorar el ambiente de trabajo y optimizar nuestros recursos. Todas producen ahorros y facilitan el trabajo, y sin embargo, a pesar de que nos ayudan a ser mejores, la mayor parte de las organizaciones siguen viéndolas aún, como un “marrón” que es necesario soportar para continuar en el mercado, una carga inherente al desarrollo de una actividad empresarial en la sociedad actual o, como todo lo contrario al objetivo principal de éstas, como puro papeleo que complica el trabajo en la empresa y compromete su productividad.

Llama la atención una divergencia tan pronunciada entre la concepción y la percepción. ¿Por qué un elemento creado para ayudar y mejorar acaba siendo visto como una barrera en nuestra actividad?. ¿Son los sistemas de gestión una mera cuestión de papeleo o somos nosotros mismos los que limitamos su utilidad?.

Me declaro fan incondicional de los Sistemas de Gestión, adepta de la mejora contínua, y siendo tan clara para mí la gran utilidad de estos elementos en las organizaciones, me pregunto a menudo el porqué de esta controversia, qué es lo que lleva a que se infravaloren estas, en mi opinión, preciadas y valiosas herramientas y por qué razón, siendo sus cualidades tan patentes para mí, no parece ser siempre así en el entorno empresarial.

¿Falla la herramienta, o hacemos un mal uso de ella?

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IMPLICACIÓN DE LA DIRECCIÓN…¿REALIDAD O FICCIÓN?

Ya lo comentaba en un artículo anterior (LOS TRABAJADORES, LLAVE PARA ABRIR LAS PUERTAS A LA NUEVA GESTIÓN), que cuando recae sobre ti la responsabilidad de pilotar e implementar una nueva sistemática de gestión en una organización (llámese ISO 9001, ISO 14001, OHSAS 18001, ISO 22000, 5S, Lean, …), hay puertas importantes que hay que conseguir abrir, para lograr la máxima eficacia de ese nuevo sistema de gestión.

Hablaba en aquel momento del elemento humano de las empresas, los Trabajadores, como clave en el funcionamiento de un sistema de gestión, sin el cual, no es posible lograr el éxito de ninguna nueva herramienta que implantemos, y anticipaba, en ese mismo artículo, mi intención de dedicarle uno, a esa otra llave imprescindible para franquear las dificultades que surgen en la introducción de estos cambios, la Dirección. Hoy quiero aportar mis reflexión y opinión sobre el rol de ese estamento clave, en el funcionamiento de los sistemas.

Sin lugar a dudas, si en la organización se decide implantar un nuevo sistema de gestión en la empresa, (Calidad, Prevención, Medio Ambiente, …) el primer punto de compromiso que debemos asegurar, para garantizar su eficacia, es la implicación de la Dirección. Pero conseguir su total implicación puede convertirse es uno de los principales dolores de cabeza de los responsables de los sistemas, conscientes de que este hecho resulta imprescindible para llevar a buen puerto el proyecto.

La implicación de la Dirección es fundamental en el éxito de un sistema de gestión y su papel va más allá de decidir la implantación. Será el ejemplo para el resto de las personas implicadas. Si desde arriba se transmite un compromiso firme y tangible, la implicación de los trabajadores será también más sólida y eficaz, lo que nos permitirá contar con su participación activa en el sistema, imprescindible para hacer efectivo el cambio. Es fundamental que la Dirección de la empresa transmita claramente al resto de la organización la importancia que supone la nueva gestión.

La Dirección debe asumir y transmitir la política de Medio Ambiente que se ha propuesto, de tal manera que sea ella el motor principal, y las líneas de mando, correas de transmisión. Es la Dirección quien debe asegurar que el Sistema de Gestión implantado es acorde con los objetivos marcados, que se implantan procesos que satisfacen los requisitos legales y los de otras partes interesadas y que además, aseguren el cumplimiento de esos objetivos definidos. En su mano está proporcionar los recursos necesarios para la implantación del sistema, tomar las decisiones pertinentes en relación con la política ambiental y con los objetivos y aprobar las propuestas para la mejora del Sistema de Gestión. Será ella, quién además pilotará la revisión periódica de todo el sistema, que llevará al cumplimiento del compromiso de mejora continua adquirido.

Así, la puesta en marcha y funcionamiento de un sistema de gestión, precisa indudablemente de la implicación de la Dirección, no sólo porque sea un requisito especificado en los propios estándares (ISO 14001, OHSAS 18001, ISO 9001, …), sino porque sin su compromiso no será viable ejecutar las diferentes acciones que requiere el desarrollo del sistema. Es muy importante que la Dirección de la organización esté convencida del paso que va a dar, y que sea consciente de que los beneficios llegarán, siempre y cuando, toda la organización esté remando en la misma dirección. Es indispensable que haya una verdadera implicación por parte de toda la organización, y es la Dirección la que debe proporcionar el mayor y mejor ejemplo a seguir para todo el personal. El hito que va a marcar el grado de acogimiento que alcancemos en los diferentes niveles y área de la empresa es la IMPLICACIÓN de la DIRECCIÓN.

Pero… ¿es realmente la Alta Dirección la que guía el barco de la Gestión Ambiental en las organizaciones?

LaDireccion

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¿ACASO NO ES MEDIO AMBIENTE TODO LO QUE RELUCE?

Todo lo que fabricamos, usamos o utilizamos viene del Medio Ambiente. Agua, energía, materiales, alimentos, … todo lo extraemos del Medio Ambiente, pensando erróneamente que su generosidad no tiene fin. El coche, la casa, el sillón, la comida, el papel, el lápiz, la tablet, el ordenador, el gasoil, los aceites industriales, las materias primas (ya sea granza, chapas metálicas o hilos), … todo y todos, tienen su origen inicial en el Medio Ambiente.

Todo lo que no utilizamos, rechazamos o desechamos, acaba en el Medio Ambiente. Ruido, residuos, emisiones, vertidos, … acaban en el medio, bajo la ridícula idea de que éste lo podrá digerir todo. Las emisiones de nuestros coches, el humo de las fábricas, los embalajes de todo lo que compramos (y con el tiempo también lo que compramos), las aguas sucias de nuestros retretes o de nuestros procesos de producción, … todo, de una forma u otra, acabará en el mismo sitio, en el Medio Ambiente.

Parece lógico y natural, entonces, pensar en que el Medio Ambiente debería estar más presente en nuestras vidas de lo que en realidad está. Que, aunque sea por puro egoísmo e interés, deberíamos tenerlo más en cuenta para asegurarnos el mantenimiento de nuestro estilo de vida, de nuestro desarrollo económico, de nuestro modelo social. Aunque sea por puro espíritu de supervivencia.

Centrándonos ahora en el mundo industrial, más allá de lo que nos diga un referencial (ISO 14001 o EMAS), o una normativa reglamentaria, y siguiendo en esta línea de pensamientos, la Gestión Ambiental debería estar presente en todas las fases y áreas de nuestro proceso. Cualquiera de las tareas que desarrollamos en nuestra empresa están íntimamente ligadas al Medio Ambiente.

Cuando diseñamos un nuevo producto, tenemos que contar con que todo lo que utilicemos para su fabricación vendrá inexorablemente del Medio Ambiente. Deberíamos preocuparnos pues, de que todos estos elementos existan siempre, que no acabemos agotándolos para que siempre podamos continuar con nuestro proceso de fabricación, que no lleguen a convertirse en recursos escasos que acabarían encareciendo enormemente nuestro producto. Debería preocuparnos también, que ocurrirá con ese producto durante su uso por parte del consumidor, o cuando sea desechado a ese Medio Ambiente que nos ha ayudado a fabricarlo. Pues, todos los efectos que pueda tener en el medio, acabarán repercutiéndonos a nosotros mismos (lluvia ácida, efecto invernadero, contaminación de aguas y suelos, extinción de especies, envenenamiento del aire, destrucción de ecosistemas…)

La integración de la gestión ambiental en toda la organización deberíamos tomárnosla como una necesidad imperante, como un interés propio, y al fin y al cabo, como cuestión de lógica.

La Gestión Ambiental debe, por tanto, integrarse en todas las áreas y niveles de la empresa. Su ámbito de actuación repercutirá y estará relacionado con toda la compañía

¿Cómo interviene, entonces, la Gestión Ambiental en las diferentes áreas de la empresa?

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¿POR QUÉ LO LLAMAN COSTE CUANDO DEBERÍAN DECIR AHORRO?

Y llegó la crisis, y todas las empresas comenzaron a buscar fórmulas para reducir sus costes. Las más populares: reducir plantillas y reducir salarios.

Se produjo un boom de los ERES (temporales o extintivos), algo de lo que hasta entonces, la mayoría, no habíamos oído hablar nunca, y mientras, ahí en un cajón, permanecía guardada una importante herramienta, en poder de muchas empresas, capaz de ayudarles a alcanzar esa reducción de costes perseguida, a mejorar su situación financiera y corregir el desfase entre su sobrecapacidad de producción y el descenso de la demanda, pero que, hasta ahora, ha sido considerada como una cuestión burocrática, implantada en su momento por mera obligación venida por parte de los clientes, o en el mejor de los casos, por cuestiones de imagen impuesta por una sociedad, por suerte, cada vez más concienciada.

Sí, ahí ha estado y sigue en un cajón,… La Gestión Ambiental de las empresas.

¿Aún no nos hemos dado cuenta que una eficaz gestión ambiental puede ser un importante reductor de costes?.

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